Soluciones eficaces y fáciles de usar para el ahorro de agua.

Responsabilidad S. C.

En el año 1983, el Profesor Van Cothem y su equipo del Laboratorio de Morfología Vegetal de la Universidad de Gante (Bélgica) comenzaron las investigaciones sobre los métodos que posibilitaron el crecimiento de las plantas con un mínimo suministro de agua. El equipo del profesor buscaba mejorar la preocupante situación de los países del oeste de África en los que la constante sequía y la extensión del desierto han traído consigo problemas de hambruna, ecológicos, económicos y sociales para su población.

De momento, ni los embalses para almacenar la escasa lluvia anual, ni las perforaciones de pozos han tenido un efecto muy positivo en estos territorios. Solamente la reforestación de la tierra arenosa y pedregosa con especies autóctonas y plantas de la sabana pueden restablecer el equilibrio natural en esta zona seca.

Durante las experiencias realizadas con la nueva generación de polímeros hidroabsorbentes, el equipo de la Universidad de Gante consiguió, mezclando estos “hidrogeles” con fertilizantes y precursores de crecimiento, un acondicionador de suelo con unas facultades muy superiores a las de los productos existentes.

En primer lugar, los polímeros hidroabsorbentes retienen el agua que, normalmente, se pierde por evaporación y/o filtración. Un segundo elemento crucial para el crecimiento sano de las plantas es la nutrición, proporcionada por los fertilizantes minerales y orgánicos. Finalmente, y quizás lo más importante, son los precursores de crecimiento que dan el “impulso” a la planta para poder crecer en un ambiente tan pobre. La mezcla no sólo mejora la textura y estructura del suelo, sino también la capacidad del suelo para retener una mayor cantidad de agua y nutrientes, además de promover la producción de biomasa y el crecimiento equilibrado de la planta.

fertilizacion desiertoAños de investigación en laboratorio y experiencias sobre el terreno han sido decisivos para confirmar que, en las condiciones de suela más pobres, florecieron una gran cantidad de árboles autóctonos, vegetación, hierbas buenas y hortalizas, consiguiéndose, de esta forma, parar y dar marcha atrás a la arrolladora invasión desértica, a la erosión provocada por el viento, la arena y a la deforestación. El equipo del Profesor Van Cotthem había descubierto una tecnología medioambiental de aplicación universal para todo tipo de plantas que llegaba más lejos de los que nunca nadie había podido imaginar.

Animado por los resultados obtenidos en África, el Profesor junto a científicos de todo el mundo, realizaron pruebas en distintos tipos de cultivos, climas y circunstancias, llevando a cabo experimentos en campos tan diversos como la agricultura, repoblaciones forestales, áreas verdes, campos deportivos, estabilización de dunas, arquitectura del paisaje o recuperación de zonas degradadas y/o contaminadas. Se ponía así, la primera piedra para poder utilizar esta tecnología a escala mundial.

Tras más de una década de trabajo, lo que comenzó siendo un poderoso método para acabar con la degradación medioambiental y los problemas sociales que conlleva, se ha convertido hoy en día en una eficaz herramienta, fácil de ser usada por agricultores, profesionales de ajardinamiento, paisajistas, técnicos medioambientales de forestación, greenkeeper, de todo el mundo para conseguir unos espectaculares resultados en cuanto a la mejora de la producción, el incremento del arraigo de las plantas y la disminución de las necesidades de agua de riego.

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